16 agosto 2007

Lecturas del 16 a 19/8

Lecturas del 16 al 19-8-07 (Jueves de la Semana 19 al Domingo de la 20)


Unos Momentos con Jesús y María

Lecturas del 16-8-07 (Jueves de la Semana 19)
SANTORAL: San Esteban, rey de Hungría

Lectura del libro de Josué 3, 7-10a. 11. 13-17

El Señor dijo a Josué: «Hoy empezaré a engrandecerte a los ojos de todo Israel, para que sepan que yo estoy contigo como estuve con Moisés. Ahora ordena a los sacerdotes que llevan el Arca de la Alianza: "Cuando lleguen al borde del Jordán, deténganse junto al río."» Josué dijo a los israelitas: «Acérquense y escuchen las palabras del Señor, su Dios.» Y añadió: «En esto conocerán que el Dios viviente está en medio de ustedes, y que él expulsará delante de ustedes a los cananeos el Arca de la Alianza del Señor de toda la tierra va a cruzar el Jordán delante de ustedes. Y apenas los sacerdotes que llevan el Arca del Señor de toda la tierra apoyen sus pies sobre las aguas del Jordán, estas se abrirán, y las aguas que vienen de arriba se detendrán como contenidas por un dique.» Cuando el pueblo levantó sus carpas para cruzar el Jordán, los sacerdotes que llevaban el Arca de la Alianza iban al frente de él. Apenas llegaron al Jordán y sus pies tocaron el borde de las aguas -el Jordán se desborda por sus dos orillas durante todo el tiempo de la cosecha- las aguas detuvieron su curso: las que venían de arriba se amontonaron a una gran distancia, cerca de Adam, la ciudad que está junto a Sartán; y las que bajaban hacia el mar de la Arabá -el mar de la Sal- quedaron completamente cortadas. Así el pueblo cruzó a la altura de Jericó. Los sacerdotes que llevaban el Arca de la Alianza del Señor permanecían inmóviles en medio del Jordán, sobre el suelo seco, mientras todo Israel iba pasando por el cauce seco, hasta que todo el pueblo terminó de cruzar el Jordán.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 113a, 1-2. 3-4. 5-6

R. Aleluia.

Cuando Israel salió de Egipto, la familia de Jacob, de un pueblo extranjero, Judá se convirtió en su Santuario, la tierra de Israel fue su dominio. R.

El Mar, al verlos, huyó, el Jordán se volvió atrás; los montes saltaron como carneros y las colinas, como corderos. R.

¿Qué tienes, Mar? ¿Por qué huyes? Y tú, Jordán, ¿por qué te vuelves atrás? Montes, ¿ por qué saltan como carneros, y ustedes, colinas, como corderos? R.


X Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18, 21-19, 1

Se adelantó Pedro y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?» Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: "Señor, dame un plazo y te pagaré todo." El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda. Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: "Págame lo que me debes." El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: "Dame un plazo y te pagaré la deuda." Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Este lo mandó llamar y le dijo: "¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de tí?" E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos.» Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, dejó la Galilea y fue al territorio de Judea, más allá del Jordán.

Palabra del Señor.



Reflexión


Dios nos enseña cómo debemos perdonar de corazón a nuestro prójimo. Nuestro corazón, el corazón que Dios puso en cada uno de nosotros, es capaz de perdonar al prójimo, de rogar por él, de desearle todo bien.

La propuesta de Pedro, de perdonar siete veces, nos parece suficientemente generosa. Pero el Señor nos enseña que hay que perdonar setenta veces siete, que en el lenguaje hebreo es equivalente a decir que hay que perdonar siempre.

En esta parábola Jesús nos muestra el contraste entre la generosidad de Dios que nos perdona deudas exorbitantes y la mezquindad del hombre que no es capaz de disimular las cosas de los demás que puedan incomodarle.

Es demasiada la diferencia entre el pecado cometido por nosotros contra Dios -las ofensas que le hacemos-, comparadas con las ofensas que los que nos rodean cometen contra nosotros. Sin embargo, a nosotros nos cuesta perdonar.


Cada vez que rezamos el Padre nuestro pedimos al Señor que perdone nuestras ofensas de la misma forma que nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

Claramente el evangelio nos dice que Dios no perdonará nuestras graves y numerosas ofensas hacia El, si nosotros no perdonamos a nuestros hermanos.
La dureza de corazón para con nuestro prójimo hará que el Corazón de Dios se cierre para nosotros.

Muchas veces se oye decir por ahí, “yo perdono, pero no olvido”. Y ese no es un perdón sincero, de corazón. Si nos seguimos acordando de un agravio que nos han hecho. Si le seguimos dando vueltas a un asunto, una vez que ya pasó, no estamos perdonando de verdad.

La misericordia de Dios surge del amor que nos tiene. Y para perdonar, nosotros sólo tenemos que ejercitar el amor.
El amor es la fuerza mas poderosa del hombre. Dice San Pedro en la primera carta: El amor es el perdón total, porque el amor cubre una multitud de pecados.

Vamos a pedir hoy a María que nos ayude a no guardar rencor contra nadie, a perdonar siempre y de corazón, para poder recibir así la infinita misericordia de Dios.

Desde la cruz redentora,
el Señor nos dio el perdón,
y, para darnos su amor,
todo a la vez, sin medida,
abrió en su pecho una herida
y nos dio su corazón.

Santa cruz de Jesucristo,
abierta como dos brazos:
rumbo de Dios y regazo
en la senda del dolor,
brazos tendidos de amor
sosteniendo nuestros pasos.

Sólo al chocar en las piedras
el río canta al Creador;
del mismo modo el dolor,
como piedra de mi río,
saca del corazón mío
el mejor canto de amor. Amen.
Himno de la Liturgia de las Horas

SANTORAL: San Esteban, rey de Hungría

Era un príncipe del reino húngaro. A los diecisiete años se hizo cristiano por la predicación de san Adalberto, obispo de Praga.
Al año siguiente era proclamado duque de los húngaros. Como primer programa de gobierno, se propuso la cristianización del país.
El año 1000 mandó emisarios a Roma para conseguir el título de rey y poder establecer nuevas iglesias en los pueblos convertidos. El papa Silvestre II se lo concedió.
En poco tiempo, toda Hungría quedó cubierta de iglesias, escuelas y monasterios. El rey se había convertido en misionero.
Era un padre para su pueblo. No había enfermedad que no remediase ni necesidad que no socorriese. Todos acudían al él. Entraba en las chozas de los pobres para dejar limosnas; buscaba a los peregrinos que dormían en los soportales.
Era guerrero afortunado, juez severo y administrador inteligente. Aún se conservan las leyes que dio a su pueblo: simples, rígidas y austeras, retrato del espíritu de su rey.
Vivió siempre el lemas que dejó en herencia a su hijo: "El rey que no escucha la voz de la misericordia, es un tirano".


Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Ambrosio, Aredio, Armagilo, Arsacio, Balsemio, Basilia, Cisio, Demetriano, Diomedes, Roque, mártires; Cosme, Teodoro, Radulfo (Raul, Rodolfo), Eleuterio, Simpliciano, obispos; Tito, confesor; Queremón, eremita.






Unos Momentos con Jesús y María

Lecturas del 17-8-07 (Viernes de la Semana 19)
SANTORAL:Jacinto de Polonia


Lectura del libro de Josué 24, 1-13

Josué reunió en Siquém a todas las tribus de Israel, y convocó a los ancianos de Israel, a sus jefes, a sus jueces y a sus escribas, y ellos se presentaron delante del Señor. Entonces Josué dijo a todo el pueblo: «Así habla el Señor, el Dios de Israel: Sus antepasados, Téraj, el padre de Abraham y Najor, vivían desde tiempos antiguos al otro lado del Río, y servían a otros dioses. Pero yo tomé a Abraham, el padre de ustedes, del otro lado del Río, y le hice recorrer todo el país de Canaán. Multipliqué su descendencia, y le di como hijo a Isaac. A Isaac lo hice padre de Jacob y de Esaú. A Esaú le di en posesión la montaña de Seir, mientras que Jacob y sus hijos bajaron a Egipto. Luego envié a Moisés y a Aarón, y castigué a Egipto con los prodigios que realicé en medio de ellos. Después los hice salir de Egipto, a ustedes y a sus padres, y ustedes llegaron al mar. Los egipcios persiguieron a sus padres, con carros y guerreros, hasta el Mar Rojo. Pero ellos pidieron auxilio al Señor: él interpuso una densa oscuridad entre ustedes y los egipcios, y envió contra ellos el mar, que los cubrió. Ustedes vieron con sus propios ojos lo que hice en Egipto. Luego permanecieron en el desierto durante largo tiempo, y después los introduje en el país de los amorreos, que habitaban al otro lado del Jordán. Cuando ellos les hicieron la guerra, yo los entregué en sus manos, y así pudieron tomar posesión de su país, porque los exterminé delante de ustedes. Entonces Balac -hijo de Sipor, rey de Moab- se levantó para combatir contra Israel, y mandó llamar a Balaam, hijo de Beor, para que los maldijera. Pero yo no quise escuchar a Balaam, y él tuvo que bendecirlos. Así los libré de su mano. Después ustedes cruzaron el Jordán y llegaron a Jericó. La gente de Jericó les hizo la guerra, y lo mismo hicieron los amorreos, los perizitas, los cananeos, los hititas, los guirgasitas, los jivitas y los jebuseos; pero yo los entregué en sus manos. Hice cundir delante de ustedes el pánico, que puso en fuga a toda esa gente y a los dos reyes amorreos. Esto no se lo debes ni a tu espada ni a tu arco. Así les di una tierra que no cultivaron, y ciudades que no edificaron, donde ahora habitan; y ustedes comen los frutos de viñas y olivares que no plantaron.»

Palabra de Dios.


SALMO Sal 135, 1-3. 16-18. 21-22 y 24

¡Den gracias al Señor, porque es bueno!R. ¡Porque es eterno su amor!

¡Den gracias al Dios de los dioses! R. ¡Porque es eterno su amor!

¡Den gracias al Señor de los señores! R. ¡Porque es eterno su amor!

Al que guió a su pueblo por el desierto.R. ¡Porque es eterno su amor!

Al que derrotó a reyes poderosos.R. ¡Porque es eterno su amor!

Y dio muerte a reyes temibles. R. ¡Porque es eterno su amor!

Al que dio sus territorios en herencia. R. ¡Porque es eterno su amor!

En herencia a Israel, su servidor. R. ¡Porque es eterno su amor!

Y nos libró de nuestros opresores. R. ¡Porque es eterno su amor!


X Lectura del santo Evangelio según san Mateo 19, 3-12

Se acercaron a él algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: «¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?» El respondió: «¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, los hizo varón y mujer; y que dijo: Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido.» Le replicaron: «Entonces, ¿por qué Moisés prescribió entregar una declaración de divorcio cuando uno se separa?» El les dijo: «Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era así. Por lo tanto, yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio.» Los discípulos le dijeron: «Si esta es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse.» Y él les respondió: «No todos entienden este lenguaje, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido. En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!»

Palabra del Señor.



Reflexión

Jesús en este evangelio, hace una verdadera llamada a favor de la indisolubilidad del matrimonio.
La unión matrimonial, transforma a un hombre y una mujer, en compañeros de eternidad.
El Señor dice: Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre

Los fariseos, no discutían el derecho al divorcio, ellos discutían solamente sobre cuáles podían ser las razones suficientes para que un hombre pudiera despedir a su mujer.
Algunos creían que podían hacerlo por cualquier causa, otros, que tenía que haber una falta grave por parte de la mujer.
Los fariseos daban por descontado que el varón tenía derecho y punto.

Y efectivamente en el Deuteronomio, está establecida la ley sobre el divorcio. Allí, para que un hombre pueda despedir a su mujer, no se exige más que la escritura de un documento, para que así conste que la mujer ya es libre.

Cuando le preguntan a Jesús, el Señor volvió a asentar firmemente el plan original de Dios para el matrimonio: un solo hombre casado con una sola mujer, para toda la vida.
Ésta es la voluntad de Dios y ya aparece en el libro del Génesis.

Y el Señor, no niega que el divorcio haya sido tolerado en el Antiguo Testamento. Y les explica la razón. Moisés lo toleró por la dureza del corazón. Esa dureza del corazón que hace que el hombre se niegue a obedecer la voluntad de Dios.
La ley de Moisés no presenta en nada el ideal, trata de administrar una situación de bancarrota, para evitar mayores injusticias aún, pero no se trata de lo que Dios quiso cuando creó al hombre y a la mujer.

La intención de Dios es que el hombre y la mujer se unan por amor en el matrimonio, de modo que ya no sean dos personas, sino una sola. La unión de los esposos no es una unión sólo a nivel genital, tiene que ser una unión en todos los niveles de la vida en común.
En una unión de esa clase, no queda lugar para pensar en el divorcio.

Donde los fariseos hablan de las causas de divorcio, Jesús habla de la “fuerza del amor” que une.

Vamos a pedirle hoy al Señor, que conceda a los jóvenes que van a unirse en matrimonio, la convicción que ese matrimonio que van a constituir, es para toda la vida, que piensen en el paso que van a dar, que no tomen decisiones a la ligera. Que pidan siempre la ayuda del Señor para no equivocarse, y que sean conscientes que van a tener que luchar para conservar ese amor.
Y vamos a pedirle hoy también por los esposos cristianos para que sepan ver a Dios en medio de ellos. Que aprovechen la gracia del sacramento y pidan al Señor que los ayude a resolver los conflictos que la convivencia trae y a mantener puro su amor.

Fundamento de todo lo que existe,
de tu pueblo elegido eterna roca,
de los tiempos Señor, que prometiste
dar tu vigor al que con fe te invoca.

Mira al hombre que es fiel y no te olvida,
tu Espíritu, tu paz háganlo fuerte
para amarte y servirte en esta vida
y gozarte después de santa muerte.

Jesús, Hijo del Padre, ven aprisa
en este atardecer que se avecina,
serena claridad y dulce brisa
será tu amor que todo lo domina. Amén.


Himno de la Liturgia de las Horas


SANTORAL: Jacinto de Polonia, religioso (1185-1257)
La Iglesia está en plena época feudal propia de la época. Los obispos y abades son grandes señores con mucho poder e influencia incluso en las decisiones políticas de los nobles y reyes. También un Francisco de Asís habla a las aves y un Domingo está convirtiendo herejes. Roma ha conseguido centralizar la disciplina y liturgia y se ve en la obligación de atender a todos los asuntos; hace mucho por arreglar las complicadas cosas de los reinos y algunas se escapan a su control.Jacinto en hijo de los condes de Konskie; nació en el castillo de Lanka, fortaleza que domina la villa polaca de Gross-Stein. Estudió en Praga, hizo derecho en Bolonia y cursó teología en París. Con tal curriculum es nombrado canónigo de Cracovia.Un viaje a Roma va a influir de modo decisivo en su vida. Iba a la Ciudad Eterna acompañando con otros clérigos a su tío Yvon Odrowaz, entonces obispo de Cracovia, para hacer visita reglamentaria al Papa; ésta es la ocasión para conocer a Santo Domingo de Guzmán que está allí cumpliendo encargos de Honorio III. El encuentro del buen obispo con el santo fundador tuvo lugar con ocasión de un milagro reciente. Y el motivo fue la súplica y el ruego esperanzado de conseguir religiosos misioneros para Cracovia que estaba necesitada de sacerdotes y de instrucción. No cuenta Domingo con predicadores polacoparlantes. Pero cuatro de los acompañantes del obispo polaco se muestran dispuestos a ser recibidos por el fundador entre los dominicos; como son ya sacerdotes, reciben una formación específica intensiva: corto noviciado, retoques de espíritu y ¡a predicar y fundar conventos!. Han aprendido unas normas sencillas: alabar a Dios, dar doctrina y estar dispuestos a sellar con su sangre su verdad.Cracovia está situada en una planicie ondulada, bañada por el Vístula y cercada de bosques de pinos. La ciudad está defendida por fuertes murallas. El día de todos los santos del 1222 llegó Jacinto ya dominico y misionero. Se va haciendo conocer por los labriegos y artesanos. Tiene fama de taumaturgo. Construye un primer convento de madera y luego le llegan donaciones hasta que Cracovia se llega a convertir en cuna de predicadores del norte de Europa.La frontera oriental limita con Prusia, aún un país pagano, semibárbaro e idólatra. Allí va Jacinto a ser su misionero. Y le sigue la fama de los milagros. Luego será la gran Rusia, con sus estepas heladas y desiertas, la que recorrerá Jacinto, llegando hasta Kiev. Por aquellas tierras sí que conocen las gentes a Jesús; pero son cismáticos quienes han predicado el Evangelio. La Iglesia católica occidental que obedece a Roma no tiene nada que hacer; pero una curación milagrosa de la ceguera de la hija del príncipe Wladimiro le abre la posibilidad de fundar el primer monasterio occidental en Rusia.Vienen las invasiones tártaras con Batou, hijo de Gengis-Kan, al frente de sus implacables y demoledoras huestes que llegaron a las mismas puertas de Hungría, Polonia y Austria, haciendo temblar a todo el occidente; hicieron que Jacinto hubiera de interrumpir sus quehaceres apostólicos y replegarse al interior del continente hasta que pudiera volverse a reemprender la siembra.La leyenda áurea lo hace fundador de conventos en Noruega, Suecia, Finlandia, Escocia, Irlanda, Bulgaria, Hungría y no se sabe por cuántos sitios más. No se dispone de datos históricos con los que puedan apoyarse todas estas correrías del santo. Más bien parece que son producto de la imaginación o que intentan afirmar que fueron sus inmediatos discípulos quienes llegaron a hacer lo que materialmente él no pudo.Muere Jacinto (o Jacek, como debió ser su genuino nombre) en su convento de Cracovia, el 15 de Agosto de 1257, dejando sembrada Polonia de innumerables conventos y de frailes. No extraña por ello que los polacos lo tengan como patrón principal. Hizo irradiar el Evangelio hasta los confines de Europa con éxitos apostólicos en ocasiones no muy duraderos, pero que afianzaban la fe en su patria, siempre que la proyectaba hacia el exterior de sus fronteras. 17 de AgostoSanta Beatriz de Silva y Meneses (c. a. 1424 - c. a. 1492)El padre de Beatriz había luchado con las fuerzas portuguesas en la conquista de Ceuta en el año 1415, a las órdenes del capitán Pedro Meneses, conde de Viana y descendiente de los reyes de Castilla. De esa conquista parte el origen de amistad, conocimiento y posterior unión de las familias Silva y Meneses por el matrimonio entre don Rui Gomes de Silva y doña Isabel Meneses. Tuvieron once hijos y dos de ellos están en los altares; Amadeo, el quinto de los hermanos, que tomó el hábito franciscano, fundó la Orden llamada de los "amadeístas" y se dedicó a implantar la reforma en la Iglesia y Beatriz que fue canonizada por el Papa Pablo VI el día 3 de octubre del año 1976.Se desconoce con certeza el lugar y fecha del nacimiento de Beatriz. En cuanto al lugar algunos entendidos se pronuncian por Ceuta y otros se inclinan por Campomayor; y en lo que se refiere a la fecha se duda entre el 1424 o 1426. Sí se sabe que por los favores prestados en las guerras del norte de Africa, el rey Juan I ofreció la Alcaldía de Campomayor a don Rui Gomez de Silva, ciudad fronteriza con España, en el distrito de Portalegre y perteneciente a la diócesis de Evora, allá en el Alentejo. Fue en la casa solariega de la familia donde tanto Beatriz como sus hermanos recibieron una esmerada educación y aprendieron el amor a Dios, a Jesucristo y a su Madre santa María. Consta como avecindada en Campomayor los años 1434 al 1447.Cuando el rey Juan II de Castilla contrajo matrimonio con Isabel de Portugal, se traslada la reina portuguesa al lado de su marido y es en Tordesillas (Valladolid) donde está la Corte. Lleva con ella a damas portuguesas que la acompañan y entre las cuales se encuentra Beatriz. Parece que su belleza fascinó al Rey y a cuantos jóvenes la llegaron a conocer; y que eso fue la causa de que pronto llegaran los celos de la Reina. Se cuenta que mandó encerrar a Beatriz en un baúl y que de este cautiverio fue milagrosamente salvada por la Virgen al tercer día de encierro.Llega al convento de Santo Domingo el Real, en Toledo. Allí moró durante treinta años en calidad de seglar dedicada al silencio y a la oración, al sacrificio y al desprecio del mundo. Llega a contar la historia anónima del siglo XVI que jamás nadie, ni hombre ni mujer, vió su rostro por mantenerlo siempre cubierto con un velo, muy posiblemente por haber sido su belleza el motivo de locuras ajenas. Dedicó todos sus bienes al culto a Dios y a obras de caridad, repartiéndolos entre los pobres. Intenta interesar a la Reina Isabel la Católica en sus proyectos de fundar y consigue de ella la donación de las casas de los palacios reales de Galiana, junto a la muralla norte de Toledo y su capilla. Y contando con la decisión de doce compañeras funda la Orden de la Inmaculada Concepción, que el Papa Inocencio VIII aprueba con la Bula "Inter Universa" el 30 de abril de 1489. Poco tiempo de vida pudo dirigir la nueva orden inmaculista por morir, avisada unos días antes por la Virgen, en la misma fecha en que estaba prevista la ceremonia de toma de velos y fundación.El franciscano P. Fray Juan de Tolosa evitó la extinción de la recién nacida Orden impidiendo que se fusionaran en Toledo las concepcionistas con las dominicas.Luego, el también franciscano Cardenal Cisneros volvió a avivar la Orden y facilitó la fundación de nuevos conventos.Su obra se extendió por Europa y América llegándose a contar la Orden más de 150 monasterios al ser canonizada por Pablo VI el 3 de Octubre de 1976.Es un consuelo para los españoles ver en la historia patria la decisión y empeño del fervor creyente sin fisuras en la Inmaculada Concepción de la Virgen siglos antes de que esa verdad fuera proclamada dogma por la autoridad máxima de la Iglesia.
Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Beatriz de Silva, fundadora; Jacinto, confesor; Acacio, Cuadrado, Bonifacio, Siervo, Rústico, Rogato, Séptimo, Máximo, Mamés, Paulino, Juliana, Mirón, Eutiquiano, Cipriano, mártires; Alipio, Cecilia, Benedicta, Reinilda, Clara, Donato, Ernán, confesores; Carlomagno, monje



Lecturas del 18 y 19-8-07 (Sábado de la Semana 19 y Domingo de la Semana 20)

Unos Momentos con Jesús y María

Lecturas del 18-8-07 (Sábado de la Semana 19)
SANTORAL: Santa Elena


Lectura del libro de Josué 24, 14-29

Josué habló al pueblo diciendo: «Teman al Señor y sírvanlo con integridad y lealtad; dejen de lado a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del Río y en Egipto, y sirvan al Señor. Y si no están dispuestos a servir al Señor, elijan hoy a quién quieren servir: si a los dioses a quienes sirvieron sus antepasados al otro lado del Río, o a los dioses de los amorreos, en cuyo país ustedes ahora habitan. Yo y mi familia serviremos al Señor.» El pueblo respondió: «Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses. Porque el Señor, nuestro Dios, es el que nos hizo salir de Egipto, de ese lugar de esclavitud, a nosotros y a nuestros padres, y el que realizó ante nuestros ojos aquellos grandes prodigios. El nos protegió en todo el camino que recorrimos y en todos los pueblos por donde pasamos. Además, el Señor expulsó delante de nosotros a todos esos pueblos y a los amorreos que habitaban en el país. Por eso, también nosotros serviremos al Señor, ya que él es nuestro Dios.» Entonces Josué dijo al pueblo: «Ustedes no podrán servir al Señor, porque él es un Dios santo, un Dios celoso, que no soportará ni las rebeldías ni los pecados de ustedes. Si abandonan al Señor para servir a dioses extraños, él, a su vez, los maltratará y los aniquilará, después de haberles hecho tanto bien.» Pero el pueblo respondió a Josué: «No; nosotros serviremos al Señor.» Josué dijo al pueblo: «Son testigos contra ustedes mismos, de que han elegido al Señor para servirlo.» «Somos testigos», respondieron ellos. «Entonces dejen de lado los dioses extraños que hay en medio de ustedes, e inclinen sus corazones al Señor, el Dios de Israel.» El pueblo respondió a Josué: «Nosotros serviremos al Señor, nuestro Dios y escucharemos su voz.» Aquel día Josué estableció una alianza para el pueblo, y les impuso una legislación y un derecho, en Siquém. Después puso por escrito estas palabras en el libro de la Ley de Dios. Además tomó una gran piedra y la erigió allí, al pie de la encina que está en el Santuario del Señor. Josué dijo a todo el pueblo: «Miren esta piedra: ella será un testigo contra nosotros, porque ha escuchado todas las palabras que nos ha dirigido el Señor; y será un testigo contra ustedes, para que no renieguen de su Dios.» Finalmente, Josué despidió a todo el pueblo, y cada uno volvió a su herencia. Después de un tiempo, Josué, hijo de Nun, el servidor del Señor, murió a la edad de ciento diez años.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 11 (R.: cf. 5a)

R. Señor, tú eres la parte de mi herencia.

Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. Yo digo al Señor: «Señor, tú eres mi bien.» El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte! R.

Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha. R.

X Lectura del santo Evangelio según san Mateo 19, 13-15

Trajeron entonces a unos niños para que les impusiera las manos y orara sobre ellos. Los discípulos los reprendieron, pero Jesús les dijo: «Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos.» Y después de haberles impuesto las manos, se fue de allí.

Palabra del Señor.



Reflexión


El Señor aprovecha todas las oportunidades para enseñarnos a alejarnos de la soberbia de los fariseos,... de la aparatosidad de su vida,... de su autosuficiencia vanidosa.

Son muchas las veces que Jesús en el Evangelio emplea la imagen de los niños para contraponerla a la de los fariseos.

El Señor enseña que el Reino de los Cielos pertenece a quienes son como niños. Nos dice a los mayores que debemos hacernos semejantes a los niños para entrar en el Reino.

Y nos preguntamos: ¿semejantes, pero en qué?

Para nosotros, la imagen del niño es la imagen de la inocencia, de la sencillez. Y esa es precisamente la imagen que el Señor nos propone.

Para la mentalidad judía del tiempo de Jesús, aunque se consideraba a los niños como una bendición, se los trataba oficialmente como seres insignificantes, que no estaban autorizados a entrar en la sinagoga hasta los doce años. Esa mentalidad era corriente. Hasta los mismos apóstoles se acostumbraban a reprender a los niños.

Es por esto que cuando Jesús dice que hay que hacerse como niños nos está diciendo que hay que hacerse pequeño, insignificante, y admitir de buena gana, como si fuera lo más natural, el ser tenido por nada: sin autoridad, sin derechos y sin voz.

¡Es realmente difícil para nuestro orgullo, el hacernos verdaderamente como niños, en el sentido evangélico!
Vivimos en un mundo en el que la soberbia es frecuente. Donde los poderosos parecen ser un modelo a que todos desean imitar. Y el Señor nos dice que esos, de los que no son como nosotros, de los que tienen la humildad de los niños, es el Reino de los cielos.

Si el Reino de los cielos es de los niños, no es porque ellos no sean personas mayores que merezcan el Reino por sus cualidades, su talento, su virtud, su esfuerzo..., sino porque Dios se complace en los humildes, en los que no son tenidos en cuenta por los demás, en los marginados, en los despreciados, en los pobres, que no tienen medios para defenderse.

El niño es conciente de su impotencia y de su total y absoluta dependencia del padre; todo lo espera de él.

El pasaje del Evangelio nos enseña la condición fundamental para la posesión del Reino: crear en sí una disposición y adoptar una sincera actitud ante Dios semejante a la del niño.

Debemos vivir en esa misma confianza que los hijos tienen para con sus padres, con respecto a nuestro Padre Dios. Debemos tener la actitud de servir desinteresadamente y con humildad a nuestros hermanos que necesitan nuestro auxilio.

Todo viene del Padre, todo lo concede el Padre, todo es fruto del amor del Padre. Por eso es que nos ponemos en las manos suyas, plenamente seguros de que Él vela por nosotros con mayor interés y cuidado que nosotros mismos.

Como el niño que no sabe dormirse
sin cogerse a la mano de su madre,
así mi corazón viene a ponerse
sobre tus manos al caer la tarde.

Como el niño
que sabe que alguien vela
su sueño de inocencia y esperanza,
así descansará mi alma segura,
sabiendo que eres tú
quien nos aguarda.

Tú endulzarás mi última amargura,
tú aliviarás el último cansancio,
tu cuidarás los sueños de la noche,
tu borrarás las huellas de mi llanto.

Tú nos darás mañana nuevamente
la antorcha de la luz y la alegría,
y, por las horas que te traigo muertas,
tú me darás una mañana viva. Amén.

Himno de la Liturgia de las Horas




SANTORAL: Santa Elena

Debió de nacer en Drepanum, junto al Bósforo en 250; parece que su familia era muy humilde. Probablemente Elena estuvo viviendo como criada en una hospedería. Pero era hermosa, y aquella deslumbrante belleza hizo mella en los ojos de un famoso oficial romano, Constancio Cloro. Se casaron, vivieron en diversas guarniciones del Imperio y, en un lugar de la actual Servia les nació un niño que llegó a ser emperador Romano, Constantino.
Elena vivió en la más completa oscuridad hasta que su hijo empezó a reinar el año 306. Entonces Constantino llevó a su madre a Roma y le colmó de atenciones, haciendo, por ejemplo, que se acuñaran monedas del Imperio con su imagen. No sabemos en que año se convirtió, pero sí sabemos que para esta época ya era cristiana, pues levantaba templos y era ejemplar por su caridad.
El emperador no era cristiano, pero acabó con las persecuciones de los creyentes y les otorgó la libertad como a cualquier ciudadano romano. Fue entonces cuando Elena tuvo la idea de buscar la Santa Cruz de Cristo. Organizó una expedición a Tierra Santa, montó unas excavaciones y dio con el madero santo que había sido instrumento sagrado del suplicio de Jesús. Además levantó una basílica en el monte de los Olivos y otra en Belén.

Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Agapito, Serapión, Hermas, Polieno, Filancia, Taciana, Eliana, Marciana, Floro, Lauro. Máximo, Marón, Franco, Crispo, León, Juliana, mártires; Alipio, Inán, Elena, confesores; Eonio, Fermín, Rústico, obispos; Jorge, patriarca; Ezequiel Moreno, agustino recoleto.





Unos Momentos con Jesús y María

Lecturas del 19-8-07 (Domingo de la Semana 20)
SANTORAL:San Juan Eudes

Lectura del libro del profeta Jeremías 38, 4-6. 8-10

Los jefes dijeron al rey: «Que este hombre sea condenado a muerte, porque con semejantes discursos desmoraliza a los hombres de guerra que aún quedan en esta ciudad, y a todo el pueblo. No, este hombre no busca el bien del pueblo, sino su desgracia.» El rey Sedecías respondió: «Ahí lo tienen en sus manos, porque el rey ya no puede nada contra ustedes.» Entonces ellos tomaron a Jeremías y lo arrojaron al aljibe de Malquías, hijo del rey, que estaba en el patio de la guardia, descolgándolo con cuerdas. En el aljibe no había agua sino sólo barro, y Jeremías se hundió en el barro. Ebed Mélec salió de la casa del rey y le dijo: «Rey, mi señor, esos hombres han obrado mal tratando así a Jeremías; lo han arrojado al aljibe, y allí abajo morirá de hambre, porque ya no hay pan en la ciudad.» El rey dio esta orden a Ebed Mélec, el cusita: «Toma de aquí a tres hombres contigo, y saca del aljibe a Jeremías, el profeta, antes de que muera.»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 39, 2. 3. 4. 18 (R.: 14b)

R. Señor, ven pronto a socorrerme.

Esperé confiadamente en el Señor: él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. R.

Me sacó de la fosa infernal, del barro cenagoso; afianzó mis pies sobre la roca y afirmó mis pasos. R.

Puso en mi boca un canto nuevo, un himno a nuestro Dios. Muchos, al ver esto, temerán y confiarán en el Señor. R.

Yo soy pobre y miserable, pero el Señor piensa en mí; tú eres mi ayuda y mi libertador, ¡no tardes, Dios mío! R.


Lectura de la carta de los Hebreos 12, 1-4

Hermanos: Ya que estamos rodeados de una verdadera nube de testigos, despojémonos de todo lo que nos estorba, en especial del pecado, que siempre nos asedia, y corramos resueltamente al combate que se nos presenta. Fijemos la mirada en el iniciador y consumador de nuestra fe, en Jesús, el cual, en lugar del gozo que se le ofrecía, soportó la cruz sin tener en cuenta la infamia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Piensen en aquel que sufrió semejante hostilidad por parte de los pecadores, y así no se dejarán abatir por el desaliento. Después de todo, en la lucha contra el pecado, ustedes no han resistido todavía hasta derramar su sangre.

Palabra de Dios.


X Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 49-53

Jesús dijo a sus discípulos: «Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente! ¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división. De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»

Palabra del Señor.


Reflexión

Al nacer Jesús, los ángeles anuciaron PAZ A LOS HOMBRES.
Jesús es el PRINCIPE DE LA PAZ.
Jesús mismo dijo en el Sermón de la Montaña FELICES LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ
Cuando envía a sus discípulos, les pide que al entrar en una casa, SALUDEN DICIENDO, QUE DESCIENDA LA PAZ SOBRE ESTA CASA!
Cuando se despide de sus discípulos les dice: LES DEJO LA PAZ, LES DOY MI PAZ.
Sin embargo, el evangelio de hoy, parece que Jesús les dice a todos que están equivocados si piensan que él vino a traer la paz.
Jesús dice que vino a traer la división
¿No nos parece contradictorio esto que Jesús anuncia hoy?
Pero el mensaje de Jesús es muy profundo.
Dice Jesús que ha venido a traer fuego sobre la tierra.
La imagen del fuego es familiar en el Antiguo Testamento. El fuego manifiesta a Dios. San Juan anuncia que el Salvador tenia que bautizar con Espíritu Santo y fuego. En Pentecostés, descendió el Espíritu Santo sobre los apóstoles como llamas de fuego.
Jesús desea ardientemente que el mundo sea inundado con el fuego de su Espíritu Santo.
Así como el fuego purifica el oro en el crisol, de toda impureza, el Espíritu Santo nos purifica de todo lo que no es digno de hijos de Dios, y así nos quiere llevar a la plenitud de la Vida.
Jesús no nos habla de quemar a los demás, de suplicar que caiga sobre ellos fuego del cielo para consumirlos!. Jesús desea ardientemente que el Espíritu Santo ilumine y purifique nuestro propio interior, nuestro corazón!.
Jesús quiere que nos dejemos inflamar por su amor divino.
Dice también Jesús: Tengo que recibir el BAUTISMO.
Bautizar, significa sumergir.
El bautismo que Jesús tenía que recibir era sin duda su muerte. Tenía que sumergirse en el mar de los sufrimientos para resucitar y conquistar así la Vida Nueva para el mundo. Y se angustia porque todavía esta nueva Vida no ha llegado a realizarse en plenitud en todos los hombres.
La muerte y Resurrección de Jesús son causa de la reconciliación de los hombres entre sí y con Dios. El Espíritu Santo nos une a todos en un solo cuerpo en Cristo. Las dos expresiones del bautismo y del fuego nos llevan al mismo fin: el establecimiento de la paz verdadera y definitiva.
Pero el Señor nos advierte para que no alentemos falsas ilusiones sobre una rápida y fácil instauración de la paz en este mundo.
Algunos podrían creer por ingenuidad, otros por impaciencia, que la paz total ya se daría ahora mismo.
A ellos se refiere el Señor cuando dice que no piensen que El ha venido a traer la paz. Está hablando de esa paz a corto plazo, que ciertamente no vamos a encontrar.
Al contrario, cuánto más lo tomamos en serio a él, tanto más dificultades vamos a encontrar!
Pero Él nos prometió PAZ INTERIOR en medio de las dificultades.
El mensaje de Jesús no es para calmar la conciencia de nadie. Más bien es como un espejo que pone delante de nosotros. Nos cuestiona. Por eso pocos en su época aplaudían a Jesús.
Jesús fue causa de división en su época y lo sigue siendo hoy.
Jesús nos quiere decir: hay que seguirle a Él, decididamente, no importa lo que los propios padres o hijos piensen. Jesús necesita seguidores. A Jesús no le basta gente que lo admire, necesita gente que se comprometa y lo siga con todas sus consecuencias.
En el tiempo en que San Lucas escribe el evangelio, el hacerse cristiano significaba romper con la propia familia y dividirla.
A los judíos les estaba prohibido casarse con paganos, y éstos valía también para los cristianos. Por eso en aquella época, seguir a Jesús significaba dividir la familia. Muchas discordias entraron en las familias por causa de la fe en Jesús.
La división de la que habla Jesús es la que surge de seguir a nuestro maestro, siendo absolutamente fieles al Evangelio.
Aquel que quiere seguir al maestro tiene que prepararse para todo, menos para una vida fácil.
Los cristianos debemos ser fuego que encienda. Igual que Jesús encendió a sus discípulos. Nadie que nos conozca debe permanecer indiferente. El Espíritu Santo, soplará a través nuestro para que surja llama en esas personas que parecen ya apagadas, que apenas tienen vida cristiana.
El optamos de veras por Jesús, si lo elegimos a Él como a nuestro único Señor, nos tocará enfrentarnos con el mundo, porque el mensaje de Jesús, las Bienaventuranzas, son el mayor de los rechazos a los criterios que el mundo considera como valores.
Para seguir a Jesús, para optar por su reino, tendremos muchas veces que romper con muchas conveniencias personales y sociales, tendremos que saltar por encima de muchos compromisos familiares. Tenemos que estar dispuestos a dejarlo todo y seguir a Cristo por el camino de la cruz.
Vamos a pedirle hoy a la Virgen, a ella que como nadie, se dispuso a enfrentarse con el mundo de su época, dando su Sí, a Dios, ese Sí que posibilitó la venida de nuestro Salvador, que nos infunda su valor para ser nosotros también fieles a la voluntad de Dios, siguiendo a Jesús, trabajando por su Reino de Paz.

SANTORAL: San Juan Eudes
Había nacido en Normandía, en 1601, y tenía todo, menos simpatía en su cara y en sus gestos. Era de un natural brusco. Era un predicador con voz de trueno. Pero Dios es capaz de sacar santos de las piedras. A los 40 años le sobreviene una enfermedad que le mete en la cama durante dos años. En este tiempo tiene ocasión de pensar en serio sobre el tono que ha de dar a su vida. Conoce a una mujer, María des Vallés, que será para él de una valiosa ayuda. Durante 15 años será una inspiradora feliz de todas las iniciativas que han de salir de su imaginación.
Las ideas, que antes eran confusas, se van aclarando en su mente. Y así nacen dos instituciones: una congregación de religiosos destinados a la formación del clero en los seminarios, y otra congregación de religiosas cuya misión sera la recuperación de mujeres arrepentidas.
Al mismo tiempo compone un oficio en honor del Sagrado Corazón de María, y comienza la propagación del culto de los Sagrados Corazones.
Hoy quedan sus dos congregaciones: los Padres Eudistas y las Hermanas del Buen Pastor. Y también 12 tomos imponentes de sus obras. Su oficio delñ Corazón de Jesús es anterior a las revelaciones de Paray-le-Mondial.

Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Juan Eudes, presbítero; Badulfo, monje; Donato, Bartolomé, Bernardo, Calminio, Elafio, confesores; Bertolfo, abad; Enán, eremita; Julio, Flaviano, Rufino, Timoteo, Agapio, Tecla, Valentín, Leoncio, mártires; Luis, obispo de Tolosa; Sara, mujer de Abrahán.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: Hablar con Dios del P. Fernández-Carvajal, Cinco Minutos con Dios del P. A. Milagros, Meditaciones del Pueblo de Dios del P. E. López Rosas, Buenas Noticias para cada día del P. J.M.Garuza, Encuentros Bíblicos del P. M. Wiechs, Por los Caminos del Señor del Card. C. Martini, Palabra de Dios para cada día del P. N Quesson, Pensar por Libres del P. E. Monasterio, etc.. y los comentarios de la Biblia Latinoamericana y de EUNSA. También se han incluido Himnos y Salmos de la Liturgia de las Horas y se han utilizado las biografías de Amigos de Dios y de los Hombres, de Esther Pizzariello de Leoz, y 365 Historias de Clovis Bovo, para la preparación del Santoral.
Los realizadores de esta recopilación de textos no pretenden en ningún caso atribuirse la autoría de los mismos, ni persiguen ningún fin de lucro ni otro, que no sea la propagación de la Palabra de Dios y la doctrina católica.

No hay comentarios: